El que sin dudas es el plato típico inglés, el fish and chips (pescado y papas fritos y servidos en un cucurucho de papel para ir comiendo por la calle), se ha visto un tanto arrinconado por la proliferación de pizzerías, hamburgueserías y puestos de kebabs y otras comidas étnicas. La tradición gastronómica inglesa siempre ha sido motivo de burla para el resto de los países europeos, pero es posible encontrar muchos y variados platos en las distintas regiones, que van más allá del fish and chips.
Algo a tener en cuenta es que los hábitos y horarios de la gastronomia y en los hoteles de Inglaterra difieren bastante de las costumbres de la Europa Continental. En este país el desayuno es todo un rito y, posiblemente la comida más importante del día, consistente en bacon, huevos, salchichas, embutidos, tostadas y té o café.
El mundo de las bebidas tiene nombres propios en Inglaterra: cerveza y whisky. El tipo de cerveza más popular es la bitter -sin burbujas, oscura y servida a temperatura ambiente-, aunque la lager (dorada y ligera) está teniendo cada vez más adeptos.
El whisky es una bebida muy popular, siendo los mejores los de Escocia e Irlanda. Si se toma acompañado de media pinta de cerveza se llama "nip and a hauf". Básicamente, hay dos tipos de whisky: single malt -malta única, elaborada a partir de la cebada cervecera- y grain, con avena y una pequeña cantidad de cebada cervecera. El blend (mezcla) es una mezcla de ambas variedades. Otros muy distintos son los whiskies de malta, cuya calidad depende del tipo de turba utilizada en su elaboración, así como del agua y las barricas de roble donde ha envejecido.
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